Croatas destacados
Abogado, docente, periodista, escritor y diplomático. Canciller de la Revolución de Febrero e hijo de un emigrante croata.
Juan de la Cruz Stefanich Troche (Asunción, 3 de mayo de 1889 – Buenos Aires, 9 de febrero de 1975) fue abogado, docente, periodista, escritor, diplomático y una de las figuras intelectuales más relevantes del nacionalismo paraguayo del siglo XX. Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, ministro de Relaciones Exteriores e interino de Guerra y Marina durante el gobierno del coronel Rafael Franco, embajador del Paraguay en la Argentina y dirigente del movimiento febrerista, desarrolló una extensa obra dedicada a la historia nacional, la política internacional, la Guerra del Chaco, la democracia y la organización del Estado.
Su trayectoria posee, además, un significado especial para la historia de la inmigración croata en Paraguay. Fue hijo de Antonio Stefanić, súbdito del Imperio austrohúngaro y emigrante de origen croata, y de la paraguaya Juliana Troche, cuya experiencia personal estaba vinculada con uno de los episodios más dramáticos de la historia nacional: había sido Residenta y seguido la caravana del mariscal Francisco Solano López hasta Cerro Corá.
Antonio Stefanić y Juliana Troche contrajeron matrimonio en enero de 1887 en la iglesia de San Telmo de Buenos Aires. Poco después se establecieron en Asunción, donde el 3 de mayo de 1889 nació Juan de la Cruz. El matrimonio tuvo también a Julián Antonio, Augusto —fallecido a temprana edad—, Benicia Mercedes y Miguel Ángel.
Don Antonio poseía un ingenio de caña y comercializaba sus productos en Asunción y en localidades del interior. La prosperidad de esa actividad permitió que sus hijos accedieran a una de las mejores formaciones disponibles en el Paraguay de finales del siglo XIX y comienzos del XX. En aquel hogar convivieron la memoria de la Guerra contra la Triple Alianza, transmitida por Juliana Troche, la experiencia del inmigrante europeo y las discusiones políticas de una sociedad que intentaba reconstruirse. Antonio militaba en el entonces opositor Partido Liberal, mientras el país era gobernado por el general Patricio Escobar, perteneciente al recientemente fundado Partido Colorado.
Juan Stefanich cursó la enseñanza primaria en la Escuela de San Roque, dirigida por el educador argentino José María Monzón. Allí fue condiscípulo del futuro jurista Luis de Gásperi y recordó con especial afecto al maestro Ramón Caballero. Paralelamente estudió piano con el profesor italiano Nicolino Pellegrini. La música, la lectura y la disciplina intelectual acompañaron desde temprano su formación.
Continuó sus estudios en el Colegio Nacional de la Capital, principal centro de formación secundaria del país. Su juventud transcurrió en un periodo de intensa inestabilidad: la deposición del presidente Emilio Aceval en 1902, la Guerra Civil de 1904 y las sucesivas crisis políticas marcaron a una generación que buscaba nuevas respuestas para el Paraguay.
Stefanich compartía sus días entre el bachillerato, el piano, la lectura de literatura, historia y política, y las tertulias con otros estudiantes. En 1910 fue elegido presidente del Centro Estudiantil. Al año siguiente, junto con Néstor Eduardo Rivero, Adriano Irala, Luis Romaguera y Juan Vicente Ramírez, participó en una asociación juvenil surgida en el café de Juan y Jaime Canela. Carlos R. Centurión consideró aquel círculo uno de los antecedentes intelectuales de la futura Liga Nacional Independiente.
Formó parte de la llamada Generación del Centenario, integrada por jóvenes del Colegio Nacional y de las facultades de Derecho y Medicina de la Universidad Nacional de Asunción. El grupo recibió la influencia del nacionalismo histórico de Juan E. O’Leary, vicedirector y profesor de Historia del Colegio Nacional. En Horas trágicas Stefanich describió a esa generación como un núcleo joven de la intelectualidad, el arte y el pensamiento, movilizado por ideales de paz, justicia y renovación nacional frente a la violencia política.
La pregunta central era qué debía hacer la juventud ante el caos. Para Stefanich y varios de sus compañeros, la respuesta no consistía en incorporarse a una nueva guerra civil ni en someterse a los partidos tradicionales, sino en construir una posición independiente, nacional y reformadora. Esa búsqueda marcaría toda su vida pública.
Tras concluir el bachillerato ingresó en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción, donde obtuvo el doctorado en 1920. Durante su etapa universitaria presidió el Centro de Estudiantes de Derecho, promovió la organización de su Biblioteca Paraguaya y, en 1912, representó al país en el Congreso Estudiantil Interamericano realizado en Lima. Posteriormente ejerció la cátedra de Derecho Internacional en la misma facultad.
También enseñó Historia Nacional en el Colegio Nacional de la Capital y en la Escuela Normal. Sus cursos fueron reconocidos por la amplitud de su cultura y por una interpretación de la historia que vinculaba el pasado con los problemas políticos contemporáneos. Stefanich entendía la docencia como una forma de ciudadanía: estudiar la historia debía servir para formar conciencia nacional y orientar la acción pública.
Contrajo matrimonio con Amalia Irala, hermana de Adriano Irala, compañero suyo en el Colegio Nacional y en la Facultad de Derecho. El 11 de febrero de 1924 nació el único hijo del matrimonio, Juan José Stefanich Irala, quien siguió la carrera jurídica y desarrolló una activa labor dentro de la comunidad paraguaya residente en Buenos Aires.
El periodismo fue una extensión natural de su actividad intelectual. En 1925, el grupo que luego constituiría la Liga Nacional Independiente comenzó a publicar el periódico La Nación. Adriano Irala fue su primer director y Stefanich lo sucedió en la conducción. El periódico funcionó como espacio de análisis de la realidad paraguaya y como instrumento para promover una alternativa frente al bipartidismo liberal-colorado.
La Liga Nacional Independiente fue fundada formalmente el 14 de mayo de 1928. Reunió a intelectuales que defendían una renovación de la democracia, una política exterior basada en la soberanía nacional y una concepción social del Estado. La Nación se convirtió en su órgano de expresión hasta que el estallido de la Guerra del Chaco interrumpió su publicación. La relación entre prensa y acción política fue esencial en Stefanich: no concebía el periódico únicamente como medio informativo, sino como lugar de formación ciudadana y elaboración doctrinaria.
Su libro Nacionalismo (1929) condensó parte de aquella búsqueda. El nacionalismo stefanichiano no se limitaba a la exaltación simbólica del pasado: pretendía transformar la memoria histórica en fundamento de soberanía, justicia social, cohesión colectiva y reforma institucional. Esta elaboración lo convertiría posteriormente en uno de los principales ideólogos del febrerismo.
La preocupación por la cuestión chaqueña estuvo presente en su actividad periodística, diplomática y bibliográfica. En La Guerra del Chaco: el fondo del drama, el destino de Bolivia, la misión de la Sociedad de las Naciones (1934), examinó el conflicto no solo como una disputa territorial, sino como un problema continental en el que intervenían intereses diplomáticos, principios jurídicos y proyectos geopolíticos.
Sus obras anteriores sobre la Sociedad de las Naciones muestran que su reflexión sobre el Chaco se apoyaba en años de estudio del derecho internacional. En La Sociedad de las Naciones, su misión y sus fines y La Sociedad de las Naciones y la Doctrina Monroe, ambas publicadas en 1928, analizó las posibilidades y límites del sistema multilateral creado después de la Primera Guerra Mundial. Esa preparación intelectual explica la firmeza con que, durante su actuación pública, defendió los intereses paraguayos frente a propuestas de mediación que podían afectar el acceso soberano al río Paraguay.
Décadas después volvió al tema en La Guerra del Chaco: su significación rioplatense y americana (1973). Esta obra ofrece una lectura retrospectiva del conflicto y de sus consecuencias regionales, confirmando que la cuestión chaqueña fue uno de los grandes ejes de su pensamiento.
La Revolución del 17 de febrero de 1936 puso fin al régimen liberal y llevó a la presidencia provisional al coronel Rafael Franco. Stefanich fue uno de los principales intelectuales y organizadores civiles del movimiento. El 19 de febrero asumió el Ministerio de Relaciones Exteriores, cargo que ejerció hasta la caída del gobierno, el 13 de agosto de 1937. También desempeñó interinamente el Ministerio de Guerra y Marina.
Como canciller defendió una política exterior nacionalista, vinculada a la victoria militar en el Chaco y a la preservación de los derechos territoriales del Paraguay. Su influencia se proyectó igualmente sobre las medidas históricas y simbólicas del nuevo gobierno. Entre ellas sobresalió el decreto-ley que canceló y declaró inexistentes los decretos y acusaciones dictados contra el mariscal Francisco Solano López por los primeros gobiernos de la posguerra, y que lo proclamó Héroe Nacional sin ejemplar.
La medida buscó modificar oficialmente la interpretación estatal sobre el mariscal López. No fue un hecho aislado, sino parte de un proceso de restauración histórica que Stefanich desarrolló también en sus libros. Su pensamiento sostenía que una nación reconstruida después de la derrota necesitaba recuperar la continuidad de su memoria y reconocer a quienes habían encarnado la defensa de su soberanía.
El gobierno de Rafael Franco decidió concluir el antiguo Oratorio de la Virgen de la Asunción y convertirlo en Panteón Nacional de los Héroes. Juan Stefanich fue encargado de impulsar la localización y el traslado de los restos atribuidos al mariscal López, exhumados en Cerro Corá. La urna fue depositada en la cripta durante la inauguración del Panteón, el 12 de octubre de 1936. Estudios académicos recientes sobre la ceremonia confirman que aquel acto constituyó una verdadera apoteosis cívica y consolidó una nueva memoria pública sobre la Guerra contra la Triple Alianza.
En aquella ocasión, el canciller Stefanich afirmó que Solano López simbolizaba «el Paraguay eterno, virtuoso y heroico, que se rompe pero no se dobla». La frase resume su interpretación histórica: el mariscal representaba la resistencia, el sacrificio y la continuidad moral de la nación paraguaya frente a la adversidad.
La reivindicación jurídica y la consagración material en el Panteón respondían, por tanto, a un mismo programa. El decreto modificaba la posición oficial del Estado; el monumento inscribía esa rehabilitación en el espacio público; y la obra escrita de Stefanich proporcionaba una interpretación histórica y política capaz de sostenerla.
Tras la caída del gobierno de Franco en agosto de 1937, la familia Stefanich-Irala se radicó en Buenos Aires. Su vivienda de la calle Córdoba se convirtió en uno de los lugares de encuentro de paraguayos exiliados y opositores. Desde la Argentina continuó escribiendo libros, publicando en periódicos de la colectividad y participando en la reorganización del movimiento febrerista.
Durante la apertura política conocida como Primavera Democrática fue designado embajador del Paraguay ante la República Argentina el 18 de septiembre de 1946. Renunció a comienzos de enero de 1947, cuando los febreristas se retiraron del gobierno de coalición. La experiencia fue breve, pero mostró el reconocimiento de su capacidad diplomática y de sus vínculos con la vida política argentina.
El 11 de diciembre de 1951 participó en Buenos Aires en la fundación del Partido Revolucionario Febrerista, continuación orgánica de las corrientes surgidas de la Revolución de 1936. La doctrina política que elaboró en libros como El Mundo Nuevo, Fundamentos del mundo nuevo y El Estado Solidarista intentó conciliar democracia, soberanía nacional, solidaridad social y organización estatal.
En una visita a Asunción donó una parte importante de su biblioteca personal a la entonces recientemente fundada Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. El gesto resume otra dimensión de su legado: entendía los libros no solo como propiedad individual, sino como instrumentos para la formación de nuevas generaciones.
Falleció en Buenos Aires el 9 de febrero de 1975, ciudad en la que transcurrió la etapa final de su vida. Algunos repertorios digitales consignan años diferentes; esta semblanza adopta la fecha documentada por el historiador Herib Caballero Campos en su investigación sobre la obra historiográfica de Stefanich.
La producción de Juan Stefanich no puede separarse de su actuación pública. Sus libros fueron intervenciones en los debates de su tiempo: defendieron una interpretación del pasado, analizaron la posición internacional del Paraguay y propusieron modelos de democracia y Estado. En ellos pueden reconocerse cuatro grandes líneas.
La primera es literaria y generacional, representada por Hacia la Cumbre, Aurora y Horas trágicas. La segunda es histórica y nacionalista, visible en Nacionalismo, El 23 de octubre de 1931, Artigas, Francia y el Paraguay y los volúmenes de Capítulos de la Revolución Paraguaya. La tercera es diplomática e internacional, desarrollada en sus estudios sobre la Sociedad de las Naciones, la Doctrina Monroe y la Guerra del Chaco. La cuarta es política y doctrinaria, expresada en El Mundo Nuevo, El Paraguay Nuevo, Fundamentos del mundo nuevo y El Estado Solidarista.
La serie Capítulos de la Revolución Paraguaya constituye una fuente especialmente importante para estudiar el gobierno de febrero de 1936. Su cuarto volumen, Renovación y liberación: la obra del Gobierno de Febrero, fue publicado por Editorial El Mundo Nuevo en 1946 y cuenta con 324 páginas. La obra reúne información sobre la administración, la reforma agraria, la política exterior, la Conferencia de Paz del Chaco, el Ejército, los excombatientes, la educación y las medidas económicas y sociales del régimen. Es, al mismo tiempo, testimonio de un protagonista y defensa política de una experiencia de gobierno.
| Obra | Año | Temática principal |
|---|---:|---|
| Hacia la Cumbre | 1914 | Narrativa y formación literaria. |
| Rodó, homenaje de la juventud del Paraguay | 1919 | Homenaje colectivo e historia intelectual latinoamericana. |
| Aurora | 1920 | Prosa literaria y reflexión juvenil. |
| Alberdi, la Argentina y el Paraguay: al margen de una misión | 1920 | Relaciones paraguayo-argentinas e historia diplomática. |
| Horas trágicas: prosas de paz y de dolor | 1922 | Testimonio generacional, crisis política, paz y justicia. |
| La Sociedad de las Naciones, su misión y sus fines | 1928 | Derecho internacional y multilateralismo. |
| La Sociedad de las Naciones y la Doctrina Monroe | 1928 | Relaciones interamericanas, soberanía y orden internacional. |
| Nacionalismo | 1929 | Identidad nacional, historia y doctrina política. |
| La Guerra del Chaco: el fondo del drama, el destino de Bolivia, la misión de la Sociedad de las Naciones | 1934 | Guerra del Chaco, diplomacia y geopolítica. |
| El Mundo Nuevo: una nueva teoría de la democracia | 1941 | Democracia, Estado y organización social. |
| El Paraguay Nuevo | 1943 | Proyecto nacional e institucional. |
| Fundamentos del mundo nuevo | 1944 | Desarrollo de su pensamiento político y solidarista. |
| El Mundo Nuevo, segunda edición ampliada | 1945 | Revisión y ampliación de su teoría democrática. |
| Capítulos de la Revolución Paraguaya | 1945–1946 | Historia, documentación y defensa del gobierno de febrero. |
| Renovación y liberación: la obra del Gobierno de Febrero | 1946 | Cuarto volumen de la serie anterior; balance político, social y administrativo del régimen. |
| El Estado Solidarista | 1955 | Teoría del Estado, solidaridad y justicia social. |
| El 23 de octubre de 1931 | 1959 | Memoria de la protesta estudiantil y de la represión frente al Palacio de Gobierno. |
| Artigas, Francia y el Paraguay | Año por verificar | Historia regional y relaciones entre Artigas, Francia y Paraguay. |
| La Guerra del Chaco: su significación rioplatense y americana | 1973 | Relectura continental y geopolítica de la guerra. |
Juan Stefanich pertenece plenamente a la historia política e intelectual del Paraguay. Al mismo tiempo, su origen familiar permite reconocer la contribución de los inmigrantes croatas y de sus descendientes a la construcción cultural del país. Hijo de un emprendedor croata y de una paraguaya marcada por la memoria de Cerro Corá, reunió en su vida dos experiencias históricas: la integración de una familia inmigrante y la reconstrucción de una nación después de la guerra.
Su legado se encuentra en sus libros, en las aulas donde enseñó, en los periódicos que dirigió, en la política exterior que defendió y en la transformación de la memoria oficial sobre Francisco Solano López. Estudiar a Stefanich permite comprender cómo un descendiente de croatas llegó a ocupar un lugar central en los debates sobre soberanía, democracia, justicia social, historia y destino nacional en el Paraguay del siglo XX.
Compilación y redacción: Hugo Estigarribia Villasanti, Archivo Histórico de la Inmigración Croata en Paraguay.